jueves, 10 de mayo de 2012
La cosa viene de lejos
Ya me lo dijeron los amigos, los colegas, incluso mi madre: "no dejes a esa chica", pero yo necesitaba más. Más de todo, más de la vida cotidiana sin saber lo que iba a pasar, más de subir o bajar de ir o de venir, sin tener que dar siempre explicaciones, más imprevisibilidad en mi vida, más libertad en descubrir el mundo fémino, mirar sin tocar joder, que tampoco pasaba nada. Más y más sexo.... que iluso.
Pero era cierto, cuatro años con sus meses y días, era el tiempo suficiente para querer dar un cambio a mi vida tediosa. Así que terminé con ella. La quería, es no lo puedo negar, pero mi necesidad de soledad era más fuerte que nada. Ella tomó la decisión de no mantener ningún tipo de contacto, todo ello galardonado y hornamentado de más de un insulto que no era malsonte al oido, pero sí doloroso.
Comencé al fin mi periplo por mi nueva vida. Durante un tiempo estaba perdido en mí mismo y tanto mundo. Hasta que llegó un día en el cual estaba preparado para todo. Era el comienzo de mi nuevo yo.
Fiesta desde el jueves al domingo, quedar para echar pachangas, retomar viejas amistades de cerveza en el parque hasta la madrugada, mirar y babear con las niñas de los garitos, posteriormente intentar ligar con ellas, el problema es que el alcohol siempre venía antes de mi postura de galán, y la jodía como es normal.
Pasados unos meses, me dí cuenta que ligar, aunque fuera para echar un casquete, si no era con el troll del lugar, no era cosa fácil, y para un par de polvetes que conseguí, uno en mi coche (había olvidado lo incómodo que era) y otro en un baño de una disco con olor a pis y pos y entre el jaleo de coordinarse, tener cuidado de dónde apoyarme y ver que sí, ambas tenían unas tetas impresionantes, (pero con el sujetador puesto) empecé a extrañar a la que ahora era mi exnovia, con la que no hablaba desde hacía muchísimo tiempo. Y no era únicamente por el sexo, la confianza hace que las relaciones sean la leche, sino los cariños del después, el dormir oliendo su pelo del después. La peli que podíamos ver mañana.... Me dí cuenta de mi error, pero digno de mí, me calle como una puta y continué saliendo y llegando etílico a casa.
Hasta que así como de repente un día me convertí en mi nuevo yo independiente, un día decidí no salir y otro y otro. Sólo la recordaba a ella, a la cotideanidad que parecí aborrecer, a tocar su piel. Así que me armé de valor y la llamé pero salió una voz robotizada, que me decía que ese número estaba dado de baja. ¿Cómo?!!!!!!! Me armé de más valor aún y llamé a su casa, la barbilla me llegó al suelo de lo mucho que abrí la boca, cuando su madre me dijo que estaba en el extranjero hacía varios meses, pero cuando hablase con ella la diría que había llamado.
Esperé unos días, unas semanas, y mi depresión iba en aumento. Ya me lo dijo la gente que me quiere y estima, no la dejes, te arrepentirás...
Sigo arrepentido y joder, sigue sin llamarme después de 5 meses de espera. Y sé que la espera será infinta.
Así, que volveré a llorar en silencio, porque los tios tambien lloramos y volveré a intentar recomponerme otra vez, para vivir la vida, la puta vida y las malas decisiones que tomamos mientras la vivimos.
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Tengo que mirar dónde leñe, se escribe un parrafo y se mantienen los espacios, etc...
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