viernes, 22 de junio de 2012

La soledad




Adoro la soledad. Y el silencio. Estoy en la cama y desde ésta, puedo ver la luna cuando no se esconde, puedo escuchar la sinfonía perfecta que emiten los pájaros que por aquí habitan. Adoro mirar la cama en la que estoy y ver a dos vidas felinas, a dos las dos pequeñas panteras que son mis gatas y poder acariciarlas, mientras leo, mientras escribo, mientras pienso.

La otra parte de soledad que disfruto, la aprovecho dibujando, tejiendo formas y dándolas color o quizá limitarme al grafito. Crear me evade, el tiempo no existe. Soy yo y mi obra y yo dentro de la misma.

Estar sólo es aprender de uno mismo, disfrutar de uno mismo y cuidarse a sí mismo.

Y me siento la persona más afortunada, porque disfruto de esa soledad junto la existencia de un hombre, que lo respeta y por supuesto, ambos compartimos.

2 comentarios:

  1. LAS TRES LIBÉLULAS
    Reflexión sobre un antiguo cuento japonés

    Intrigadas y fascinadas por la llama de una lámpara que ardía a la puerta de un templo tres libélulas se reunieron para discutir acerca de que era realmente el misterio del fuego, no convencidas por la sola y ciega atracción decidieron investigar mas de cerca y así la primer libélula se aproximó a la flama hasta que el calor comenzó a hacerle daño... volvió con su grupo que le miraba a prudente distancia para ser recibida con la gran pregunta “has descubierto realmente “que es el fuego?”...a lo que ella respondió: “es agradable al principio, pero después duele... y como no quiero sufrir no seguí más adelante y me conformo con saber solo eso...” a lo que la segunda libélula pensó: “mi compañera ha estado cerca... pero pienso que “eso” no es realmente el fuego...”; por lo que decidió repetir la aventura... así que en carne propia conoció esta vez el acogedor calorcito que invitaba a más mientras se hacia más intenso, embriagada por la luz se armo de un valor nacido en el orgullo y siguió adelante hasta que su frágil cuerpo rozó la naranja flor quemándole un ala... herida volvió con sus compañeras que admiradas reconocieron y admiraron su valor; más la tercer libélula que no era tan práctica como la primera ni tan orgullosa como la segunda pensó ahora para sí: “aunque ha tocado la flama mi hermana no ha conseguido descubrir realmente de que se trata “el verdadero fuego”... debo saberlo... iré mas allá...” dejó atrás vanidades y voló sin pensar hasta el candil y repitió la experiencia que conocía de oídas... sintió placer... sintió dolor... pero su corazón ardía mas que mil flamas juntas, por lo que lo abrió para que salieran de él miedos y dudas... cerró ojos y mente y siguió adelante guiada por la fé hasta que las transparentes alas fueron lamidas y todo su cuerpo se confundió con la tan amada tea... y ardió en si misma... así pues la tercer libélula conoció por fin la esencia del fuego, desentraño su misterio y comulgo, ella misma se volvió calor y lumbre; desgraciadamente para toda la creación... jamás regresó para contarnos el secreto de “cómo es”... el amor como la atrayente flama continua siendo imán de sueños y deseos, jardín de heridas y dolores jamás pensados; pero ahora más que nunca siento la necesidad de abrazarlo y que me abrace; sólo sé que quiero llegar al final y conocer al fin su verdadera naturaleza sin pretender entenderla, sé que no hay regreso... pero no se me ocurre un mejor lugar a donde ir...”

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  2. Muchas Gracias Anna, me ha encantado.... por cierto adoro las libélulas.

    Un saludo!

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