domingo, 28 de octubre de 2012

El arte de las mujeres


No me gusta generalizar, cada uno es un mundo y sus circunstancias. Eso quiero que quede claro antes de desarrollar esta visión general que ciertamente se da en muchos casos y en las mujeres.

El arte de las mujeres o mejor dicho las "malas artes" de las mujeres, incluidas en este grupo por supuesto nuestras propias madres.
Tienen la capacidad, gran capacidad de que de una forma u otra se haga lo que ellas quieren. Cierto es, que quizá muchas veces no sean conscientes de que están manipulando a su pareja, hijos, etc. como cierto es, que en demasiadas ocasiones usan esa vía de manipulación hacia quien dicen que quieren, para conseguir un fin propio. Conseguir lo que ella quiere para sí misma.Teniendo así el control.

Esa manipulación, de la que los hombres, no parecen darse cuenta, está compuesta de diferentes formas y usos. Pongamos un ejemplo, cuando una mujer para conseguir algo que ella quiera, le dice al "otro", - vamos tú haz lo que quieras, pero yo te lo digo por tu bien- o - y que vas a conseguir con hacer esto u aquello, ir con esas personas (aquí, el abanico es muy grande), si yo lo que quiero es estar contigo, y  hacemos lo que tú quieras.
También existe las que usan el chantaje emocional, siempre con el mismo fin, de que se haga lo que ellas quieren usando el sexo o no usándolo, ya me entendéis.

A todo esto, ellas saben muy bien como usar sus propias debilidades, miedos, celos, así como los del otro, para conformar la tela de araña, en la que casi siempre se ve atrapado uno. Todo este ritual, puede venir acompañado de: 

Largas e interminables conversaciones en las que
ella le recuerda, todo aquello que le ha pasado por no hacer lo que decía en otras ocasiones.
Recordándole que él la había prometido esto y aquello y estaba pensando en incumplirlo....
  





En otras ocasiones, la conversación apenas tiene
lugar, y lo que aparece es un gran enfado, con 
amenazas, con palabras en las que pone en duda
el amor que siente él por ella..... apareciendo muchas veces la frase "y tu decías que me querías y ahora vas y haces esto" o - "yo no pensaba que eras así, que te importaba más de lo que estás demostrando" - "y tú dices que me quieres?, pues si no me quisieras a lo mejor estaría mejor y sería más feliz".... Reproches y amenazas, sí. 
Hasta que ella se marche herida en su orgullo y espere que en breve tiempo él la llame y la diga que tiene razón y que hará lo que ella dice. Apareciendo una leve sonrisita en la cara de ella.


Toda esta serie de imágenes, puede ser el ejemplo de una situación.
Pero el momento "llorar porque no haces lo que quiero, sin que él lo sepa", es uno de los  métodos que más puede incomodar a la par que enternecer a un hombre. Que termina cediendo a sus palabras con tal de verla bien, animándola, besándola.... olvidándose por completo de lo que él quiere o mejor dicho quería hacer, pasando por alto, que al  margen de todo, y lo mucho que puedas amar a esa mujer, él es lo suficiente-mente adulto y maduro para tomar sus decisiones, sin la necesidad de que le monten un "numerito"  por problemas que radican únicamente en ella.




Que se dé alguna de estas situaciones a lo largo de tu vida, ya seas hombre o mujer, al menos una vez es una certeza. Sí, no cabe duda, las mujeres sabemos mucho sobre la sensibilidad, el cariño y sobre todo lo que no nos gusta en nuestra vida. En ocasiones que salga mucho con sus amigos (sin que ella vaya), un plan sólo de chicos, por una exnovia y la relación o posible relación que pueda tener con ella, porque, aunque no lo 
haga a propósito, él no tenga en cuenta el trabajo en la casa de uno y del otro, que no se haya dado cuenta de que está triste, se haya puesto más bonita, para las mujeres pasa a ser un egocéntrico. Y puede que lo sea, que los hay, como todo.
Por otro lado están los hombres y el fin de satisfacer  la vida a su novia, mujer o incluso madre, a veces parece que tenga miedo a las reacciones de ellas, y en muchas ocasiones el fin no es único y por amor, es porque en su vida sexual, a él no le falte lo que más le gusta. (y esta, es otra gran generalidad). 
La manipulación directa o indirecta que los hombres sufren, es un gen a eliminar, salvo en caso justificado, de las mujeres que tambien intentan manipular a las mismas mujeres, y dejar vivir la vida del otro como desee y nunca olvidar que dos personas están juntas porque ambos quieren, pero eso no les convierte en una sola. La independencia en una relación, que cada cuál tenga "sus momentos",  creo que es un gran paso para la longevidad de esa relación.

Y no diré, que como mujer que soy, no lo haya hecho. Inconscientemente la gran mayoría de las veces y consciente, sobre todo cuando era jovencita. Pero me bastó con ser consciente del daño innecesario que puedo ocasionar a quien quiero y lo mal que me he sentido después. Eso pasó a las historias de mi historia pasada.


jueves, 25 de octubre de 2012

Un día ordinario

Un día cualquiera, para la inmensa parte del mundo, un sabado ordinario, uno más en otoño yo hice un juramento. Bueno yo no fuí la única. 
En un bonito lugar se celebraba una boda, en la que todos aquellas que personas que son importantes en la vida de dos personas se juntan para celebrar esa unión, ese momento, ese día... y hasta en ese día las personas que no están fisicamente hablando, hicieron  presencia. Y lloraron de alegría en el preciso momento en el que todo aquello que se celebraba en el exterior, continuaba en el interior de un nada ordinario salón.
Ella, la novia, era pequeñita y morena. Iba vestida con un bonito y atípico (no lo suficiente) vestido de novia. Un pequeño ramo de lilas con pequeñas florecitas en blanco. Las mismas flores que adornaban su pelo. Los zapatos de tacón, apenas le duraron puestos el paseo del coche hasta el bonito "altar" donde la esperaba el que iba a ser su marido.

El, iba vestido con un elegante traje, nada típico de novio, con una bonita corbata lila. Recién afeitado y con el pelo más o menos en su sitio, por el aire que corría, esperaba sonriente cuando vió aparecer a la  novia del bracete de su padre. Sonreía, a la par que un mar de nervios se notaba le corría por dentro.

Mientras ocurría todo esto sonaba esta canción:


Después sonaron más canciones, una más cuando ya habían dado el sí quiero del grupo Phoneix, después ambos fueron a un gran jardín que estaba en la misma finca, donde los cisnes nadaban tranquilos por un lago para que les hicieran fotos, unas fotos poco típicas, no valía posar, no había que posar, el album lo querían así, de momentos, de abrazos, de besos, de espontaneidad.


Mientras les hacía las fotografías, los invitados disfrutaban comiendo un coctel con extraños nombres, pero por los parabienes, exquisitos. Momento de confesiones entre ambos y muchas risas.


Cuando entraron al salón para la comida sono el tema "I feel godd" de James Brown, que puso en pie al personal, bailando a su manera funky y cantando también. Algo inesperado y divertido.

Pero para inesperado y divertido, fué tras la comida, sin espadas, el balls de los novios, comenzó con el Danubio azul, pero el disco se ralló y comenzó entonces fragmentos de las más orteras y con baile, canciones de los 70 y 80, que los novios (previos ensayos de risa en su casa) ya tenía preparados, así que si sonaba una como, "she is a maniac" de la película Flash Dance, el baile era lo más parecido, con el toque de idiotez y humor que les hace gala.

Sí, un día ordinario, otro día más, el día que me casé con Abel. Uno de los mejores ordinarios días de mi vida.

martes, 16 de octubre de 2012

Mi primera "Petite mort"




Le conocí en un local del centro de la ciudad, era pequeño y estaba iluminado con una sugerente luz tenue y velitas en cada una de las mesas. Yo estaba esperando a una amiga, que se estaba retrasando. Abrí mi bolso para mirar, por quinta vez, si me había llamado y de paso la hora que era, cuando sentí una presencia enorme a mi lado. Fue cuando levanté mi cabeza poniendo cara y cuerpo al osado que se había parado delante de mi mesa. Sin pronunciar palabra, sólo con una sonrisa de medio lado y una profunda mirada, se acercó y se presentó. Pude darme cuenta que su acento hacía juego con su nombre y con su aspecto, era de algún país nórdico seguro. 
Nos tomamos un par de copas y confirmado, era sueco. Realmente son de otra raza.... Me sugirió ir a dar un paseo, al que accedí. Fue al levantarme comprobar que era alto, muy alto, yo soy de media talla y con los tacones pues algo más puedo parecer, pero es que él pasaba del 1,90.

Por cierto, mi amiga me envió un sms diciendo que llegaría pero más tarde, yo la contesté que ya nos veríamos mejor otro día. Asunto zanjado.

Salimos del local y caminamos sin rumbo hasta que, tras caminar varias calles, vimos una taberna y decidimos entrar a tomar unas cervezas. Allí la iluminación era todo, menos tenue, así que pude observarle o más bien hacer un escaner visual al completo. Su pelo era de color ceniza y lo llevaba corto a excepción de la zona del flequillo, que la tenía más larga tenía forma de pico. Su cara era angulosa los pómulos y mandíbula marcados. Su piel era blanca, aunque no una piel rosada y su ojos eran azules, pero no claros , era un azul  como el azul de la profundidad del mar. Nariz pequeña que contrastaba con sus rosados y marcados labios. Por lo que pude entrever su dentadura era alineada, y sus dientes grandes, aunque para grandes sus manos, dedos largos, preciosas, las tenía muy cuidadas. A través de su ropa se podía adivinar un cuerpo estilizado aunque delgado. Se notaba que era muy inberbe, así pues la perilla que llevaba le daba un toque masculino y probablemente con ella pareciera más cercano a su verdadera edad.

Me recordaba pero más atractivo, a "Holder", el policía de una serie que sigo, The Killing, pero la version americana. Curiosamente el actor es sueco o noruego...

Tras un par de Heineken salimos. Yo esperé, quería saber que dirección tomaría, pero mi cuerpo se estremeció cuando le sentí detrás de mí, sujetando mi cintura y diciéndome al oído que si tomábamos la próxima en su casa. Accedí sin mediar palabra. Buscamos un taxi y dio una dirección que no recuerdo. Fue desde ese instante cuando comenzó mi agonía, dulce agonía.
Se inclinó hacia delante y se puso a conversar con el taxista, yo no prestaba atención, miraba pasar las luces de la ciudad hasta que puso su mano sobre mi rodilla, su gran mano. Comenzó a deslizarla muy lentamente por mi muslo, sentí excitación, y deseaba que siguiera subiendo su mano, pero no fue así. Sus dedos jugaban en mi muslo, llegando a tocar el fino pliegue que se formaba entre mi piel y la ropa interior. Cerré los ojos y abrí las piernas invitándole a ampliar sus caricias, pero a pesar de pasear sus manos por cada uno de mis muslos, apretándolos y jugando con sus dedos no llegó a más. Le dijo al taxista, con el que no dejó de hablar ni un momento, que parase donde pudiera. Fue cuando cerré mis piernas, queriendo atrapar el momento, pero el viaje había terminado. Y como si nada hubiese ocurrido, me dio la mano para salir del coche y en pocos pasos entramos al portal. Ambos manteníamos silencio, llamó al ascensor, lugar dónde yo esperaba que me tomase, me tocase, me follase, pero durante la subida el manteniendo cierta distancia, alargo su mano y acarició mis labios, entreabriendo mi boca. Yo quise lamerlo, chuparlo, saborearlo, pero escuché.. "shhsss", saco su dedo de mi boca y siguió haciendo lo había comenzado. La distancia física que existía a mi me parecía un abismo por el cual me quería caer. Llegamos.

Su casa, era de estilo moderno, colores fríos. El blanco y el negro predominaban, había estores en vez de cortinas, y un larguísimo sofá imitando piel frente a un gigantesco televisor. Me senté.
Empezó a sonar música, precisamente de un grupo de su país que me gustaba, tras preguntarme si estaba bien y si quería beber algo, traía dos cervezas, se sentó en la alfombra, justo delante de mí.


Repitió lo había comenzado en el taxi pero esta vez con las dos manos. Me tocaba, me acariciaba, sus manos ocupaban casi mi muslo entero y se acerco a mi boca y me besó. Su boca era aún más grande de lo que parecía, su lengua invadía mi suavemente mi boca mientras nuestra saliva fluía en ambas. Mientras me besaba sus manos seguían bajo mi falda e inesperadamente bajó mi húmedo tanga hasta quitármelo. Apresurada, le fui desabrochando los botones de su camisa, dejando su lampiño pecho y cuerpo al desnudo, le acaricié, toqué su suave piel. Estaba muy excitada y acerqué mis caderas a su cuerpo, quería rozarme y frotarme con su cuerpo, conseguí notar con mi desnudo sexo su erección a través de sus vaqueros. Se levantó y me cogió en brazos y me llevó a la cama.
Bajó la cremallera de mi vestido, lo quitó y lo dejó colocado en una silla, lo mismo hizo con mi sujetador. Allí estaba, desnuda, tremendamente excitada y deseosa, esperando a que él se desnudase también. Pero no lo hizo, se quedó con la camisa abierta, los vaqueros y me dijo - promete pequeñita, que tú estarás quieta - Y así hice mientras pude.





Se tumbó a mi lado y nos besamos, de una manera sucia, su gran lengua recorría mis labios para terminar en mi boca, la saliva brillaba por nuestras barbillas, mientras me tocaba la forma de mis clavículas bajando hasta mis pechos, que dibujó con sus dedos y luego apresó con su mano. Paró de besarme y se dirigió a la altura de mis pechos. Mis pezones estaban duros, mi piel erizada, la impaciencia me superaba. Beso el hueco de mis senos para luego lamer cado uno de los poros de mis erguidos pechos, recreándose en los pezones. Sus manos acariciaban mi vientre que vibraba al roce de sus dedos en mi ombligo. Me dio la vuelta, acarició, tocó, besó y lamió mi espalda, la cintura, las nalgas, que apresó entre sus manos, balbuceando algo que no pude entender. Tras ese recreo volví a estar boca arriba, me besó el vientre a la vez que abría  mis piernas, sentía el roce de su camisa en mis rodillas. Desde las cuales, subía con sus manos y su boca en dirección a mi palpitante sexo. Tocó mis ingles, las acarició y besó. Yo sentía una gran tensión, la humedad de mi sexo dispuesto a ser penetrado. Agonizaba de placer, y fue justo cuando juntó los fuertemente los labios de mi sexo cuando emití un leve grito de placer que se escapó de mi garganta. Jugó con mi sexo, sus dedos pasaban levemente por él, casi sin tocarlo. No podía estar quieta, mi pelvis, mis caderas se movían buscando más. Puso su dedo corazón justo donde los labios se junta, su largo dedo y comencé a moverme rítmicamente, buscando el roce con mi clítoris, lentamente su dedo fue desapareciendo entre mis labios, apresándolo. Él no lo movía, dejaba que fuese yo la que disfrutase con él, la que encontrase el placer. Sentí que estaba cerca del orgasmo y mis movimientos eran cada vez más rápidos. Cuando quitó el dedo. Dejando mi cuerpo en movimiento, mis jadeos y mi placer abocados a la nada, acerqué mi mano para tocarme y él de nuevo la quitó. Mi excitación era tal, que sentía ganas hasta de llorar.



Entonces su respiración, el calor de su aliento estaba cerca, sentí como me soplaba y con sus manos volvió a jugar alrededor de mi sexo, frotando mis labios, apretándolos. Entonces su lengua invadió mis apresados labios, el placer más doloroso que jamás había sentido. Agarré su flequillo, incorporando parte de mi cuerpo, quería mirar, pero volvió a soltar mi mano poniéndola sobre la cama. Cerré los ojos, cuando sujetando mis piernas me lamió una y mil veces, yo me movía al ritmo tranquilo de su lengua y dijo algo - no corras pequeña, deja que el orgasmo llegue a tí - 

Así hice, me quedé lo más quita posible y me recreé en el placer que sentía. Llegó el momento del orgasmo que no sabría definir, sólo sé que se vio prolongado al introducir en el momento exacto su dedo en mi vagina, acariciándome por dentro y sintiendo cada una de las contracciones involuntarias que emanaba a la vez que eyaculaba, o al menos eso creí.

Lentamente todo paró. Sólo podía escuchar los latidos fuertes y rápidos de mi corazón, si abría los ojos todo era una nebulosa de color azul, no podía moverme. Mi cuerpo era un peso sin aparente vida, pensaba "te quiero", a ese desconocido, sí. Y de la misma postura me quedé durante un tiempo que no sabría concretar, sentí que me tapaba con la sábana y caí en en un letargo que acabó convirtiéndose en un profundo y pesado sueño, sintiéndome feliz, de estar ahí...


jueves, 11 de octubre de 2012

Con los puños en alto.


Mi mundo, se reduce a un espacio de unos 450 metros cuadrados. En ellos convivo con mi amor y mis cuatro hijas peludas, dos perras y dos gatas. Más mi madre, mi hermano y cuñada, que pasan aquí los fines de semana.

Mi mundo se limita a ese espacio a esas personas, son las que me cuidan, son las que me levantan cada vez que me caigo literalmente. Los que me llevan en coche de acá para allá. Son las personas, es especial Abel y mi madre de las que en estos duros momentos dependo. Pero cuando estoy sola y siempre con cierto miedo, juego con mis perras, dibujo principalmente o leo. A veces, salgo fuera y disfruto viendo las platas, o tumbándome en el cesped mirando al cielo, como se mueven las nubes y sintiendo los rayos de sol en mi cuerpo.

Este es mi pequeño mundo, del que apenas salgo y nunca sola. Bueno es una imagen de una parte de él....

Puede ser un lugar maravilloso, pero para mí es mi maravillosa cárcel. Cuidada por fuera y preciosa por dentro, una cárcel hecha a mi medida y gusto, los cuadros son hechos por mí, y las libélulas aparecen en cualquier lugar. Mi casa es mi cárcel.

Quiero combatir como sea esta situación, pero llega un momento en que pierdo las esperanzas, y otros las recupero, recordándome lo fuerte que soy. Pero ante un síncope, que se presenta sin ningún tipo de aviso, esté sola o acompañada, que puedo hacer? Neurológicamente estoy bien, me han hecho todo tipo de pruebas, de la insulina en sangre, resonancias, tacs, encefalogramas, pruebas de la tensión, y todo está bien. Así que son síncopes de origen psicógeno, es decir provocados por el estrés, ansiedad y un largo etc. Antes cuando me sentía molesta por algo, no lo expresaba de una manera tranquila y normal, provocaba un huracán, ya no discuto, cuando estoy muy muy enfadada por lo que sea, no doy golpes, no me marcho, no busco ayuda en nadie externo a mi entorno, pero yo tengo una gran agresividad que contengo, y el resultado de tal contención, más, no saber parar de pensar, más mirar desde fuera, quien sufre lo que me pasa, y no saber relajarme dan lugar a la explosión, al síncope, al desmayo.

Los padezco desde junio, y mínimo una vez por semana sufro alguno. En muchas ocasiones no me ha pasado nada, pero en muchas otras ha tocado ir a urgencias y ale, aguja e hilo y a coser.
Casi todos los golpes han ido a la cara, cabeza, así que yo creo si hago una cuenta rápida, que de cuello para arriba llevo como más de 30 puntos en la cara, por suerte, me los han dado estéticos, y en la cabeza...., verme así, ya casi es una costumbre, con la cara ensangrentada, pero cada vez es igual de duro y dramático. Iba a subir una foto, pero para que....

Como no ceso en la lucha, para frenar de alguna manera las caídas, al fin tengo algo, mediante lo cual podré liberar mi agresividad y adrenalina:



Veamos si me ayuda, tanto como me han dicho y creo que así sea. No ceso en la lucha por la mejoría, al margen de tener una enfermedad, que parece ser que se va estabilizando.

Cuidadín ahora conmigo, si no me caigo yo antes, jajajjaja

Y dejo un tema que me da esa sensación, esa buena sensación, que necesito. Que ustedes la disfruten tanto como yo.

lunes, 8 de octubre de 2012

Miedo



http://youtu.be/84i7zQ_ACnU





Describirlo es complicado, pero el miedo, ese miedo, te paraliza. Cose tu boca con un grueso hilo de acero. Las lágrimas no brotan de tus ojos, que aunque estén muy abiertos o cerrados fuertemente sólo pueden ver una emoción que se convierte en pensamiento y aturde tu mente, apresa tu cuerpo y el ruido de tu respiración agitada es la banda sonora del momento. Y te encuentra aunque huyas, te persigue por aquellos lugares de luces de colores y gentes sonrientes, va contigo, detrás de ti y puedes notarlo a tu espalda.


 
El miedo. Angustia, desasosiego, soledad, tristeza. Desconfianza, paranoia. Terror. El miedo tiene los brazos largos, largos dedos, eternas piernas. Si fuera varón, sería poseedor de un descomunal falo. Araña negra de infinitas patas que te abraza con dedos grimosos y helados, y una vez que te apresa, es difícil que te suelte. Te ama con ese amor doloroso de la obsesión. Y acabas entregándote a su cuerpo desmadejado y hueco. Serpiente mitológica de proporciones titánicas que devora todo lo que encuentra a su paso. Monstruo.  Monstruo infranqueable, inaccesible. Al que perteneces.

Te manipula, y haces sin querer hacer, intentas disfrazarte y aferrarte a ella o quizá él, el ser humano que durante un largo tiempo te ha apartado del Monstruo, y fallas en tus actos y tus acciones y culpas a la vida del miedo, lo maldices una y mil veces, “no vuelvas”, le gritas en silencio. Pero ya le has visto y ha vuelto a por ti.


 
Y por mucha ayuda que busques, te apresa los pies al suelo y no puedes dar un paso. Así inmovilizado te engulle, en pequeños pedacitos sangrantes del más triste y cobarde modo, porque no luchas, sencillamente no puedes hacerlo. Y quieres escapar de sus garras, pero son firmes y fuertes, son las que sujetan tu cabeza, tu locura, lo único que queda de ti. Y como “Saturno devorando a sus hijos”, casi has desaparecido. Ahora, tan sólo tienes que poder despertar…

viernes, 5 de octubre de 2012

Tiro la toalla.



Porque hay que saber cuando decir, -hasta aquí he llegado-. 
Lo he intentado, siempre con la mejor de mis intenciones, pidiendo un perdón, machacado por el tiempo. Invalidado por las acciones de ambas personas y una culpabilidad la mía, que al final, es pisoteada y ninguneada.

Porque he insistido, quizá en más de las ocasiones deseadas para ti, Señor A. Pero hay que aceptar, no lo que se dice, sino la intención con la que se hace y eso no lo pongo en duda, siempre ha sido de lo más respetuosa y humilde.

Pero, ha llegado el momento en que me siento más lejos que humillada, y no me merece la pena. Cuándo estoy bloqueada, por aquí y por allí, no sé con qué intención, pero sí soy consciente de mi sensación y sentimiento por ello, por no pertenecer a un grupo, "tu grupo", claramente estoy haciendo el tremendo gilipollas teniendo alguna pretensión, por más buena que sea, para contigo.

Y aún me sigo preguntando, - pero que coño te he echo yo tan malo, para ser ignorada de tal manera?- Que sí, que con 25 años la cagué, no contigo, la cagué en la vida y a posteriori, incluso en la actualidad porque soy una persona, sencillamente. Pero las cosas no sólo las hace uno, y esa herida, que si no se cura bien, se enquista y acaba pudriéndose que se supone que soy yo, o una posible relación pasada de amistad o cercanía, yo daba por hecho que el paso del tiempo, la madurez y la intención, sana, por supuesto, habrían hecho desaparecer todo aquello que queda olvidado en el tiempo. Al menos en mi tiempo.

Pero, como en tu tiempo, presente, sigo siendo la herida putrefacta que nunca te sanará, pues mira, una sabe cuando retirarse. Es cierta la frase "la ignorancia da asco". 
Así pues no por tus actos, claros y evidentes del "ningún"lugar tengo en tu vida, sino por mi bienestar más absoluto, y el ninguneo, pues mira que lo viva otro, he tomado la decisión de pasar. Sí, pasar, tirar la toalla y seguir con mi agitada pero feliz vida. Tú te lo pierdes chico.... yo siempre andaré por estos mundos de locos al que pertenecemos, si algún día me buscas, seguro que me encuentras y con una sonrisa. Pero yo ya no moreeee.


 Cuando ponen barreras en el camino, al menos yo decido esquivarlas, para qué más complicaciones, verdad?

Y como dice este gran gran tema de Phoenix:

http://www.youtube.com/watch?v=DtBiOjyevmw




De momento y espero que por mucho tiempo, seré muerdelagrimas....


 frameborder="0" allowfullscreen>http://youtu.be/DtBiOjyevmw

martes, 2 de octubre de 2012

Caída mortal




En fin, en fin, anoche se me cayó el portátil al suelo, y parece ser que se ha roto y estaré sin el mismo, una temporadita. Perdonen las molestias. Aún así, haré alguna incursión, desde algún otro de los ordenadores de sobremesa.....